Acercad de… Encinares, lluvia y degradación.

Hola,

He leído hace poco un artículo muy interesante1que habla de la degradación y de la recuperación de los ecosistemas áridos, os dejo aquí una pequeña reseña:

Los cambios en el clima y en los usos del suelo están produciendo la degradación de los ecosistemas, pero realmente no conocemos como funciona ese proceso. Puede ser un proceso lineal, es decir a más presión más degradación de una forma proporcional o puede haber una relación no lineal, p.e. que haya determinados umbrales a partir de los cuales se precipita la degradación, es decir, a más presión mucha más degradación de lo que esperaríamos o que una vez te hayas pasado de un nivel de degradación, el ecosistema no pueda volver a la situación anterior por si solo.

Una de las formas de medir la degradación de un ecosistema, es decir, si el ecosistema está funcionando como debería, es una variable que llamamos eficiencia del uso de la precipitación (Precipitation use eficienciy, PUE); Un ecosistema menos degradado es capaz de aprovechar mejor el agua de lluvia y convertirla en “crecimiento”. Lo que PUE nos indica es: de la cantidad de agua que cae en forma de precipitación cuanta es aprovechada por las plantas para hacer fotosíntesis, crecer y reproducirse. En ecosistemas áridos y semiáridos se ha visto que la degradación puede inducir reducciones de entre el 20 y el 50% del PUE. Es decir, en los ecosistemas degradados las plantas aprovechan peor las lluvias para crecer. Del mismo modo, años de sequía, producen degradación del ecosistema que luego responde peor a los años con precipitación normal, y eso lo vemos en una menor eficiencia del uso de las precipitaciones.

Por tanto, PUE es un índice que nos permite evaluar la degradación de los ecosistemas ya sea por causa de los usos o por causa de la sequía. No solo eso, si no que el PUE se puede medir desde satélites, a cuyos datos se puede acceder fácilmente en la actualidad. Lo que lo hace una forma muy práctica de estudiar la degradación de los ecosistemas.

Los autores del artículo plantean la hipótesis de que la aridez propia de un ecosistema (es decir, cuanto llueve en ese sitio) va a influir en la respuesta del mismo a la degradación. Así ecosistemas más áridos responderán peor a la degradación. Mientras que ecosistemas menos áridos responderán mejor a la degradación y se recuperarán mejor de los impactos. Los autores testan esta hipótesis en una serie de encinares (Bosques de Quercus ilex) en un gradiente de precipitación (árido→seco→sunhumedo) a lo largo del Sistema Ibérico (España). En las fotos podéis ver algunas de las zonas estudiadas.

No voy a entrar en detalle sobre como hacen el experimento, está muy bien explicado en el artículo y va más allá de las intenciones de este blog.

Los autores encuentran que dentro del gradiente, la capacidad para “convertir” la precipitación en crecimiento es mayor en las zonas más áridas, lo que indica que conforme nos movemos hacía zonas más húmedas, aunque haya más precipitación, a las plantas les resulta más difícil aprovechar la lluvia, seguramente, porque otros factores como la falta de nutrientes o la competencia por la luz entran en juego. Además, la PUE, disminuyó con la intensidad del uso de cada parcela, es decir, la vegetación en las parcelas con más presión antrópica (En este estudio deforestación por pastoreo), no eran capaces de aprovechar la precipitaciones tanto como las parcelas con menos presión antrópica. En las parcelas más degradadas hay más escorrentía y evaporación lo que hace que parte del agua que viene de la precipitación se pierda y no pueda ser usada por las plantas. En este caso la degradación produjo un descenso en el PUE de hasta el 35%.

Lo que concluyen los autores es que según el clima los bosques de carrascas responden de forma diferente a la perturbación. Las zonas subhúmedas muestran un descenso lineal en el PUE a medida que se degradan, pero este cambio no es lineal en las zonas semiáridas o secas, donde el mismo nivel de deforestación produce reducciones mayores en el PUE.

Pero ¿Por qué es diferente el comportamiento? Según los autores, en las zonas más secas entran en juego factores como la distribución espacial de la vegetación y los claros y las interacciones positivas entre plantas. Estos factores actúan como estabilizadores de los ecosistemas áridos y la degradación actúa como un factor que rompe esa estabilidad, el ecosistema aguanta y aguanta la degradación hasta que de repente colapsa, por eso la relación no es lineal (Más de talles sobre esto aquí y aquí).

Otro problema que surge es que, en estas zonas áridas, una vez superado un determinado umbral de degradación, la regeneración natural puede no ser posible. En las zonas más húmedas, si cesa la degradación, el ecosistema volverá poco a poco a su estado anterior, mientras que en las zonas más secas se quedará como está, porque se han perdido la estructura espacial y las interacciones planta-planta.

Y eso es todo, espero que os haya resultado interesante.

  1. 1Moreno de las Heras, Mariano & Bochet, Esther & Monleón, Vicente & Espigares, Tiscar & Nicolau, José & Molina, María & García-Fayos, P. (2018). Aridity Induces Nonlinear Effects of Human Disturbance on Precipitation-Use Efficiency of Iberian Woodlands. Ecosystems. 10.1007/s10021-017-0219-8.

  2. Descargar aquí: https://www.fs.usda.gov/treesearch/pubs/57097